domingo 27 de septiembre de 2009

Carta a una pelirroja

Sin saber cómo fue, apareciste en mi vida. No sé, han pasado tantas cosas, ha llovido tanto y en tan poco tiempo, que a veces me da miedo confiar tan rápido en una persona, pero creo que no me he equivocado. Y no sé como a veces puedo echarte de menos sin haberte tenido nunca, cerca; echar de menos salir a un parque a apreciar la luz del Sol, echar de menos gritar, brincar y cantar como unos locos una noche que llueva torrencialmente. No sé, deberíamos querernos más ¿no? Y hoy quería darte las gracias, por tus consejos, por tus bobadas, en definitiva por ser tú. Por plantarle frente a la vida y por esa locura que te hace tan especial. Eres una promiscua si ¿y qué? Porque todos tenemos derecho a utilizar el sexo como algo para encontrar lo que todo el mundo busca: placer, reconocimiento, autoestima…y en definitiva amor y cariño. ¿Qué hay de patológico en eso? Y tú siempre has puesto tú mejor cara sea lo que sea lo que te hayan llamado. Te quiero einyel, vales mucho.

sábado 19 de septiembre de 2009

Carta a una hermana

Tras recibir una lección quizás demasiado dura para ella aun, me la encontre en un rincón hecha polvo, me acerque a ella y la susurré al oído que no se enamorara jamás,que el amor era un sentimiento avaricioso que no traía más que problemas,que pusiera su mejor sonrisa y se deslizara,pero que no me enamorara.Que el brillo de sus ojos fuera suyo,que no fuera por nada y mucho menos por nadie.Que las cosas son blancas o negras,las grises siempre te juegan malas pasadas.

-A una niña con demasiado futuro por delante como para venderlo tan barato.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Un día mas.

Muere un día más y nadie lo siente. No hay funerales. No hay ataudes. No hay ningún absurdo ritual para las 24 horas. Muere un día más y sólo llora la Luna. Lo llamo la eterna muerte de las 24 horas. Cada día muere. Cada día vuelve a resucitar. Vuelve tal cual se fue. No hay tiempo para echarle de menos. Sabemos que tras la muerte, volverá a brillar, porque las 24 horas son eternas. Aunque no para ti, ni para mí, ni para este planeta. Cada día muere un pequeño día. Tan diferente y al mismo tiempo único respecto a su anterior forma. Cada día muere un día. Cada día muere un Víctor. Y nadie lo siente. Todos saben que resucitará mañana. Y volverá a brillar, sentado frente al mar o en cualquier otro paraje idílico. Desayunando textos como estos.

-Al crecer me dí cuenta que contar como pasan los días en el calendario no sirve de nada, si no sabes ver lo especiales que son cada uno de ellos.

Salidas.

Lo peor que puede hacer una persona es perder la fé en si mismo, entonces dos sombras emergen de la oscuridad; el sueño, dulce y la muerte, no tan dulce.

miércoles 2 de septiembre de 2009

La pulga.

Mi nombre es algo que ya ni si quiera recuerdo, desde niño, padezco una grave enfermedad que hace que mis huesos no se desarrollen a la velocidad que deberían. Tengo ya cerca de veinte años y mi estatura no se dispara del metro y medio, ya he perdido la esperanza de que esto cambie. Por tanto, desde muy pequeño todos me han conocido como “la pulga”.

Nunca he tenido grandes expectativas, estas al igual que mi crecimiento, se quedaron estancadas y son incapaces de madurar y florecer. Jamás he aspirado a llegar a un trabajo esplendido, ni si quiera se me ha pasado por la cabeza la idea de enamorarme. Hasta que un día...

Me encontraba en el supermercado, realizando mis compras diarias, cuando de repente la vi, aquella hermosa dama de cabello negro oscuro y unos ojos tan azules que estaba seguro de ser capaz de encontrar nubes en ellos si los miraba atentamente. Ella me miró. ¡Una mujer me estaba mirando! ¡Era la primera mujer que se fijaba en mí! En esos instantes me dio un vuelco el corazón y comprendí por primera vez en mi vida que era aquello de estar enamorado.

Los días pasaban y, debió de ser cosa del destino, pero coincidíamos en el mismo supermercado, a la misma hora. Ya no recuerdo muy bien si era cosa del azar o si, de manera instintiva, seguía a aquella preciosa dama.

Un día más, la vi salir por la puerta del supermercado y no pude evitar seguirla. Tenía una indomable necesidad de saber más de aquella, que sin duda sería la mujer de mi vida. La seguí durante un par de manzanas, pero por miedo a que me descubriese deje la asechanza.

Pasaron los días y mi persecución a aquella bella damisela continuaba, cada día la seguía un poco más lejos. Era curioso, no sabía ni como se llamaba pero estaba al corriente del recorrido que seguía todas las tardes.

Todos los días me repetía una y otra vez: “El día que me atreva a seguirla hasta llegar a su casa la cortejaré, estoy seguro de que le intereso, ella me miraba”. Estaba seguro de que lo haría, pero en el fondo pensaba que ese día jamás llegaría.

Pero llegó el esperado día, aquella bella mujer vivía en un adosado a las afueras de la ciudad, lo cual no me sorprendió demasiado por la cantidad de tiempo que había tardado en llegar a ella. Espere durante una hora más o menos, hasta que al final me atreví a dirigirme a la puerta.

Esta, estaba abierta, no me pillo por sorpresa, en este pequeño pueblo en el que vivo las puertas no acostumbran a cerrarse y más si vives en las afueras. La curiosidad me picaba y tras varios segundos dubitativos me deslicé por dentro de la casa y cerré la puerta con cuidado.

La oía cantar, su dulce canto venía desde el piso de arriba, tenía una voz preciosa y el leve sonido que la acompañaba, que era como el de una cascada, lo hacía aun más dulce. Su bello canto, al igual que el de una sirena me atrajo a subir las escaleras y me dirigí directamente a la habitación de la cual dicho canto provenía, el cuarto de baño.

Fue cuando la vi, acababa de salir de la ducha, su piel limpia y blanquecina y sus curvas vertiginosas me hicieron desearla aun más. Debido al impacto, apenas pude desencadenar una letra tras otra: “Y…yo”. Acto seguido, ella gritó con toda su fuerza y no paraba de repetir: “¡Un acosador, un acosador!” ¿Yo? Un acosador, no podía ser, yo su mayor admirador, el hombre que se había enamorado perdidamente de ella. Llevaba semanas siguiéndola porque era la mujer más preciosa que había visto jamás ¿Cómo iba a ser un acosador? ¡No era ningún acosador! E intente explicárselo: “Se…señora, se está usted equivocando”. Ella se abalanzó hacia la puerta e intento escaparse de mí. Viendo que intentaba escabullirse, sin ninguna intención de escuchar mis explicaciones, me lancé directo a bloquearla el paso. Presionado por la situación la agarré de las muñecas intentando explicarle una y otra vez que todo se trataba de un error. Pero contra más fuerte la agarraba, ella más se retorcía. Luchaba con la voluntad de una tigresa y eso me gustaba, me gustaba intentar dominar a aquella mujer.

Entre forcejeos, gritos y confusiones ambos caímos al suelo y rodamos hasta llegar a las escaleras por las cuales nos precipitamos, cada peldaño se me clavaba en diferentes partes del cuerpo, pero eso ahora no me importaba. Tras un ligero vuelo yo acabé aterrizando sobre su desnudo cuerpo, nunca había sentido el calor de otro cuerpo humano desde tan cerca y mi pasión no pudo frenarse; sentía una irrefrenable atracción hacia ella y sé que aunque hubiese querido, no hubiese podido contenerme. A ella se le habían introducido unos mechones de pelo en la boca, y entre que yo intentaba tapársela y ella intentaba gritar, el pelo se le introdujo cada vez más adentro hasta que al final no podía respirar

Poco a poco, las fuerzas fueron fallándole y, a pesar de que mi encanijado cuerpo apenas tenía fuerza, poco a poco su resistencia cedió y me fue muy fácil abrirla de piernas.

Al sentir como penetraba en su cuerpo un curioso cosquilleo me recorrió de pies a cabeza. Sentí una curiosa sensación, era como si mis extremidades se alargasen, en ese frenesí de placer, parecía que crecía por momentos y al final, me sentía grande, me sentía poderoso, me sentía completo y tuve la sensación de que por primera vez en mi vida, era algo grande. Tras acabar toqué el frio cuello de aquella dama de la cual aun no sabía el nombre, estaba muerta.

30 segundos de misantropía.

Hoy vengo con los tobillos cansados, la mirada rota y el espiritu sangrando. Hoy vengo tan solo como siempre...tan solo como nunca. Hoy solo quiero ni un minuto de silencio...Tan solo busco mis 30 segundos de misantropia. Hoy vengo decepcionado, con todo y con todos...hoy solo tengo ganas de llorar.

Entrevista con un vampiro.

Fragmento sacado de la primera novela de la saga Crónicas Vampíricas, escritas por Anne Rice:

"Vi mi vida como separada de mí; la vanidad, la arrogancia, el escapismo constante de una pequeña incomodidad a otra, el culto hipócrita a Dios y la Virgen y la caterva de santos que llenaban mis libros de oración, nada de eso tenía la más mínima importancia, pues sólo era una existencia estrecha, materialista y egoísta. Y vi mis dioses verdaderos..., los dioses de la mayoría de los hombres: la comida, la bebida y la seguridad en el conformismo. Cenizas."

Me gustaría ser gay.

Me gustaría ser gay para no tener que escuchar constantemente la excusa de, me duele la cabeza.
Me gustaría ser gay porque a los heteros no nos preguntan sobre nuestra sexualidad.
Me gustaría ser gay para tener un día al año en el que da igual lo que haga porque nadie me juzga.
Me gustaría ser gay para discutir con mi padre...y así al menos tener algo sobre lo que hablar con él.

viernes 31 de julio de 2009

Deseos

Me gustaría tocarte durante un instante, durante el tiempo suficiente como para poder volver a recordar tu tacto...

martes 28 de julio de 2009

Escapar de todo...

Quiero que sean las 4 de la madrugada. Sentir el pinchazo del momento. Pillar una mochila, meter cuatro tonterías y salir sin decir nada. Una pequeña carta bastará. Lo entenderán.Reunirme con todos vosotros. Y caminar. Caminar sin objetivo, vagar por las sombras de las noches sin preocuparnos a donde nos llevan nuestros propios pasos. Caminar y caminar sin cesar...Caminar para olvidar y también para recordar la razón por la que hoy os doy las gracias. Gracias, porque esas tardes de drogas, risas, confesiones y planes han hecho que no pueda desear estar en mejor sitio que con vosotros para esperar el comienzo de una nueva vida.